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Libro para colorear: Los tres cerditos 2 · Fábula
Libro para colorear de la fábula inglesa Los tres cerditos apropiado para niños de todas las edades, actividades infantiles, educación preescolar y primaria.
¡Dale vida a esta gran aventura con tus colores favoritos y ayuda a los tres cerditos a construir un mundo tan fuerte que ni el Lobo Feroz podrá derribar!
Este libro para colorear es una actividad complementaria al video cuento con texto en rima.
Tres hermanos se marchan con gran ilusión,
buscando un lugar para su construcción.
Mamá dio monedas y un beso al partir:
"¡Cuidado con el Lobo Feroz!", les quiso advertir.
buscando un lugar para su construcción.
Mamá dio monedas y un beso al partir:
"¡Cuidado con el Lobo Feroz!", les quiso advertir.
Pietro prefiere la siesta y el sol,
no quiere cansancio ni mucho calor.
Con fardos de paja su choza elevó,
y antes del almuerzo, ya se durmió.
no quiere cansancio ni mucho calor.
Con fardos de paja su choza elevó,
y antes del almuerzo, ya se durmió.
Pergo halló ramas en medio del matorral,
pensó que los troncos no estaban nada mal.
"Es mejor que la paja", decía al clavar,
aunque un poco flojo se veía el lugar.
pensó que los troncos no estaban nada mal.
"Es mejor que la paja", decía al clavar,
aunque un poco flojo se veía el lugar.
Perino trabaja con mucho tesón,
cargando ladrillos y mucho hormigón.
"La seguridad es lo primero", decía,
mientras su casa muy fuerte crecía.
cargando ladrillos y mucho hormigón.
"La seguridad es lo primero", decía,
mientras su casa muy fuerte crecía.
El Lobo Feroz llegó con su hambre voraz,
tocando a la puerta de forma audaz:
"¡Cerdito, cerdito, déjame entrar!"
Pietro gritó sin querer esperar:
"¡No, ni por los pelos de mi barbilla-chillín!"
El Lobo rugió con un aire de ruin:
"¡Pues soplaré, y soplaré,
y tu casa derribaré!"
tocando a la puerta de forma audaz:
"¡Cerdito, cerdito, déjame entrar!"
Pietro gritó sin querer esperar:
"¡No, ni por los pelos de mi barbilla-chillín!"
El Lobo rugió con un aire de ruin:
"¡Pues soplaré, y soplaré,
y tu casa derribaré!"
A casa de Pergo corrieron los dos,
el Lobo llegó con muy mala voz.
"¡Cerditos, cerditos, déjenme entrar!"
"¡No, ni por los pelos de nuestras barbilla-chillines!"
El Lobo sopló por todos los confines:
"¡Pues soplaré, y soplaré,
y su casa derribaré!"
el Lobo llegó con muy mala voz.
"¡Cerditos, cerditos, déjenme entrar!"
"¡No, ni por los pelos de nuestras barbilla-chillines!"
El Lobo sopló por todos los confines:
"¡Pues soplaré, y soplaré,
y su casa derribaré!"
En casa de Perino están resguardados,
el Lobo los mira muy malhumorados.
"¡Cerditos, cerditos, déjenme entrar!"
"¡No, ni por los pelos de nuestras barbilla-chillines!"
Sopló y resopló hasta ponerse morado,
¡pero el ladrillo seguía bien parado!
el Lobo los mira muy malhumorados.
"¡Cerditos, cerditos, déjenme entrar!"
"¡No, ni por los pelos de nuestras barbilla-chillines!"
Sopló y resopló hasta ponerse morado,
¡pero el ladrillo seguía bien parado!
Subió al tejado con mucha malicia,
buscando en la cena su gran delicia.
Cayó en la sopa con un gran ¡ZAS!,
¡y huyó por los cielos para no volver más!
buscando en la cena su gran delicia.
Cayó en la sopa con un gran ¡ZAS!,
¡y huyó por los cielos para no volver más!














